Somos 10-14 ya está en marcha: dos colegios de San Miguel inauguran nuevo programa

  • El colegio Los Carrera y El Llano Subercaseaux dieron el vamos a la primera implementación de Somos 10-14, la apuesta con que Niño y Patria amplía su trabajo de más de 60 años hacia la prevención.

En la comuna de San Miguel comenzó a caminar Somos 10-14, el primer programa preventivo de Fundación Niño y Patria. Los colegios Los Carrera y El Llano Subercaseaux son los primeros espacios donde niñas y niños de entre 10 y 14 años participan de esta iniciativa, que pone el bienestar emocional y la vida en comunidad al centro de la experiencia.

“Después de seis décadas acompañando a niñas y niños en situaciones de vulnerabilidad, dar este paso hacia la prevención es una forma de proyectar nuestra misión: no basta con responder cuando el daño ya está, también podemos actuar a tiempo para que ese daño no ocurra y así mejorar otros aspectos como la convivencia escolar o la relación con las familias”, destacó Erica Ponce, directora ejecutiva de la Fundación.

Somos 10-14 nace del reconocimiento de que la adolescencia temprana es un momento decisivo: en esos años se forman vínculos, recursos y experiencias que marcan las trayectorias de vida. Por eso el programa se propone fortalecer habilidades sociales y emocionales -reconocer y regular las emociones, entender las necesidades de los demás, tomar decisiones y reconocerse como alguien capaz de aportar a su comunidad- a través de un camino distinto al de la sala de clases.

Lo innovador está en el método. Durante un ciclo de 17 sesiones grupales, las y los participantes trabajan como equipo en un proyecto propio: identifican un desafío que les importa y crean, paso a paso, una solución para compartirla con otras niñas, niños y familias. Aprenden enseñando, porque una de las mejores maneras de incorporar algo es transmitiéndolo a alguien más. A ese trabajo se suma un componente con madres, padres y personas cuidadoras, reconocidas como piezas clave del proceso.

El programa tiene, además, un sello que lo distingue: se implementa de la mano de una evaluación rigurosa a cargo de la Universidad del Desarrollo, pensada para medir su efectividad y dejar aprendizajes que permitan mejorarlo y llevarlo, más adelante, a más niñas, niños, familias y territorios. La convicción de fondo es simple y ambiciosa: invertir en el bienestar de la niñez es también una forma concreta de construir una mejor sociedad.